FECHA: 8 de noviembre del 2020
HORAS: Entre 9 y 10 hora
La asociación de TECHO convocó una invitación para la primera salida COVID para la construcción de 4 viviendas en el poblado de Jardines de San Juan Bautista, cerca del poblado de San Miguel Ajusco, al sur de la Ciudad de México. Por supuesto, acepté la invitación para ir a construir.
Esta actividad no estaba planeada tal cual. Fue una invitación por parte del Jefe de oficina de la Ciudad de México. Fue ahí cuando decidí ser parte del proyecto de construcción de vivienda. La verdad que no me arrepiento mucho de haber participado.
Fue un día largo. En primera instancia, me tuve que levantar temprano (6 de la mañana para ser específico) para ir a la estación de metro General Anaya (casi llegando a Coyoacán). Ahí sería el punto de reunión. Desde ese punto me sentí raro porque no conocía a nadie. Al único que ubicaba era a mi “coordinador” y al jefe de oficina. Pero realmente no sentía miedo y eso que me considero una persona tímida. Pude tener conversaciones con gente que iba en el autobús que nos llevaba a nuestro destino.
Una vez que llegamos, fue cuando pude ver con mis propios ojos la verdadera situación que viven la mayoría de las familias mexicanas: la pobreza es una realidad que muchos no quieren ver. La gran parte de las calles sólo estaban pavimentadas con piedras volcánicas y tierra y la mayoría de las casas estaban incompletas o eran sencillas, pero descuidadas. No había servicios de sanidad (parte de las casas de la vivienda), había poco servicio de luz y llegué a ver casas que sólo estaban hechas de láminas. El equipo de TECHO nos dió una breve introducción sobre el poblado y su trabajo en el mismo durante 3 años (desde el 2017).
Esta actividad significó mucho para. Aprendí muchas cosas como la situación de varias familias del poblado; también aprendí el cómo trabajar en un verdadero equipo. Siempre hubo comunicación entre nosotros y todos aportaron su esfuerzo para construir un espacio habitacional. Incluso el padre de la familia (que me sorprendió que tenía 23 años y tiene ya 4 hijas menores de 6 años) nos ayudó a construir la casa. La verdad que sentí calidez por parte del padre, que incluso nos compró carnitas para que nosotros pudiéramos comer. Además que fue mi primera experiencia en la construcción real de una estructura y me aportó muchos conocimientos y me van a servir en un futuro puesto que pienso estudiar arquitectura.
Estoy satisfecho con el trabajo final. Y hay algo que me llevaré como un regalo de vida, y es ver las sonrisas de las niñas de la emoción de su nuevo espacio habitacional. No hay mayor satisfacción que ver que tu trabajo va a beneficiar a las personas que más necesitan ayuda. Considero que no faltó nada y fue el mejor domingo que he vivido.







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